Estos versos que yo escribo
son capullos doloridos,
tenues hojas ondulantes
que sollozan y palpitan,
leves pétalos amados
que me animan, que me incitan.
Versos míos,
incensarios del recuerdo,
espejismos de mis ansias contenidas,
de mis luchas solitarias
que me queman, que me gritan,
gotas blancas,
desprendidas en mi llanto,
que me abrasan, que me agitan.
Versos míos,
anchos cielos salpicados
de luceros fulgurantes,
que se alejan y se pierden,
que me invitan,
claras nubes pasajeras
que en al noche de mi vida
me acarician y me envuelven.
Versos míos,
suaves brisas perfumadas,
pasajeras golondrinas
que posadas en el nido
de mis sueños más queridos,
despertándome, se alejan,
tenues cantos sorprendidos,
campanarios solitarios
que suspiran y se quejan.
Versos míos,
aves locas, delirantes Mariposas
azulinas del olvido,
que me llaman, que me miran,
trinos puros que traviesos
se entrelazan y suspiran,
que sonríen y deliran...
apagados versos blancos
que caminan.