24 de mayo de 2009

(1948)

 

Mi flor era preludio

en el latir del surco,

sus corolas, caricia

dulcemente formada;

hablaba su ternura

con su aroma impregnado

en mis sueños de niña

en mi tierna mirada.

 

Mi cáliz perfumado

abríase a la vida,

umbilicada esencia

de virginal suspiro;

allí estaba mi mundo

agrietado de miedos

deshojando silencios

torpemente invadidos.


Publicado por dignamada @ 2:00 PM
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios