No te perdonaré mientras yo viva,
aquella ofensa se metió muy hondo;
saca mi corazón por ti deshecho
y mira lo que hiciste allá, en el fondo.
No te perdonaré y aunque a tu lado viva,
tu presencia en mi amor será lejana...
serás para mi ser eco perdido
que ha de olvidarse un día, una mañana.
No podré perdonar porque has herido
al corazón que amaba tu existencia,
y aquello que viví como un capricho
se transformó en verdad con tu presencia.
¿Perdonarte?... ¡jamás! y aunque la herida
impregnada de ti me halle vencida,
amaré lo que amé y en mi camino
las flores del ayer serán mi vida.