Inolvidable amor:
Que de insólita amargura
siente mi corazón
por tu inesperada ausencia.
Qué de insospechado anhelo
se ha desatado en mi
al no sentir tu aliento
en cada amanecer.
Espero, mi bien amado
que tus recuerdos tengan la virtud
de amarme encada minuto del día;
que tus pensamientos vibren
tan solo al pronunciar
las cinco letras de mi nombre;
que tus ojos se humedezcan
mirando pesaroso la distancia
tormentosa que nos separa;
que tus encallecidas manos,
abundantes he honradez,
únicamente busquen
la suavidad de mi piel
para acariciarla...
y que tu boca bien amada,
delicada imagen de la dulzura
de tus pensamientos,
solamente sonría al contemplar
la luminosidad de mi retrato
que te dice por si solo
¡Cuánto te amo!
¿Has visto esposo mío
cuando los rayos del sol
aparecen inconmovibles
sobre la negrura de las montañas
impregnadas de noche es sus ojeras?
¿Has observado el ir y venir
de las hormigas
llevando el peso de su carga
sobre sus espaldas, sin detenerse,
sin extraviar su camino,
asfaltado nada más que con amor
y constancia?
¿Has puesto atención
sobre la arboleda verde luz
tatuada con la lumbre fugitiva
del sol en el poniente,
donde se oye el regio canto
de algún cisne moribundo?
No crees alma mía
que ha llegado el momento
de imitar al sol que abraza
y fortalece,
al insecto que nos muestra
constancia y disciplina,
a las incontenibles olas del mar
que mecen tiernamente a sus hijuelos,
al rosal que florece cada aurora
sin dobleces, peros ni distingos;
al cromático tul de la arboleda
que prepara su cálida mortaja
para el cisne que muere, pero canta?
No pretendas ahora
olvidar que eres humano;
piensa que la dureza de tus manos
modelaron cada día
la esperanza de tu hija
con la fuerza incomparable de tu ejemplo;
que la luz del mismo cielo
imperturbable e infinito
que te abriga e ilumina,
es la misma que te dice: vuelve al nido
donde el ansia de unos ojos juveniles
se dilatan... esperando ver de pronto
el perfil de tu figura paternal y generosa
que se acerca, que regresa,
y tu esposa,
disecada mariposa sin tus besos,
que te espera donde el día se evapora
y la noche palidece,
donde ansía tu presencia
para llegar tomados de la mano
al resplandor supremo
que no hará permanecer eternos.
Esposo mío,
vuelca el inmenso cúmulo de tus virtudes
en el goce permanente de la vida,
enseña a los demás,
mártires del egoísmo y de la carne
a ser libres,
amando el bien y la verdad,
a ser nobles,
siendo dignos y generosos
a ser valientes
respetando a los demás,
a ser justos,
deseando para los que te rodean
lo mismo que quisiera para ti,
a ser hombres,
dominando las pasiones,
a ser rebeldes,
viviendo en la paz.
Miro en torno mío
y solo me complace
la amorosa sonrisa de tu hija
que me recuerda a cada paso
tu presencia.
Regresa pronto vida mía
al lugar donde aquel nido
que forjaste...se desmaya...
Vuelve, pensando
que en la infinitud del tiempo
se desgajarán los siglos
iluminados con la candidez
de los hijos
que no conocieron
el dolor del abandono;
y, después,
juntando nuestras manos y recuerdos
nos miraremos felices
en los espejos transparentes
de los ojos de Dios.