24 de mayo de 2009

Salvaje creación musulmanesca

en la topografía del destino,

malvas y buganvillas arabescas

en el umbral florido del cariño.

 

La mezquita fulgura en el ocaso

entre jazmines, lirios y glorietas

y un audaz jilguerillo marca el paso

de doscientas alegres panderetas.

 

No muy lejos de allí, una bandada

de picaflores juegan a la ronda

entre musgos, maizales y geranios.

 

Todo invita al descanso, la alborada

sorprende a Dios dormido entre la fronda

mientras Quito festeja su cumpleaños.


Publicado por dignamada @ 10:59 AM
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