24 de mayo de 2009

Muy lánguido el paso, suspirante el pecho

regresa a su casa el gran remador

el alma abatida y el cuerpo deshecho,

todo le acompaña al buen pescador.

 

Llega a su morada, muy baja la frente,

saluda a los suyos con tímida voz,

luego, con lo dulce de su pecho ardiente

exhala un suspiro  muy quedo y atroz.

 

Le mesa está puesta y su esposa reza,

levanta sus ojos e invoca al Señor,

entonces detiene mordida la queja

rebelde, ahogada en grito sin voz.

 

En rudo trabajo, por dura faena

padece en silencio su propio dolor

y a veces, tendido sobre ardiente arena

olvida sus penas el gran pescador.

 

Hombre de mi patria, tu tierra fecunda,

de costas y playas de raras bellezas,

no dejes cobarde que tu alma se hunda

en mar de silencios, en mar de tristezas.

 

Pescador valiente, levanta tu frente,

no vivas conforme la vida de un paria,

trabaja y reclama, define a tu gente

por pan y justicia, por paz y por patria.


Publicado por dignamada @ 10:48 AM
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