24 de mayo de 2009

Poesía ganadora del primer premio

“Buganvilla de Oro” en los Segundos

Juegos Florales de Ibarra en 1.982

 

Se formó con lenguaje de risco y de tormenta

en la Era Terciaria,

Se creó con borrasca diluida en silencios

de lucha apocalíptica,

espero solitaria los gestantes minutos

de gravidez elíptica,

y en el lejano y gótico vaivén de carrizales,

se trazó la llanura

donde fueron sepultas sus bestias colosales

al pie del Imbabura.

 

De pronto las  deidades conmocionan con furia

la tierra prometida,

su útero de amante se encrespa y se dilata

con preñez inmadura;

apadrinan el parto del edénico mundo

eléctricos diluvios,

y el regazo materno ha parido una fuente

sobre la estalactita

que amamantó los cauces de San Pablo, del Mira,

del Taguando y del Lita.

 

Asiáticos murmullos irrumpen la callada

estancia de los siglos;

desgárranse los tintes naranjas del paisaje

donde se aman los lirios;

Australianas cadencia se engarzan en la pampa

de Ajaví y Tumbabiro;

prorrumpe nuevo plasma de imbayas y caranquis

en castas cochasquíes,

y en lucha de titanes, se funden en las venas

de incásicos y shiris.

 

El éxtasis polícromo de eterno gobelino

hinchose de repente,

América y España mezclaron en su carne

raza blanca y broncínea;

procrearon ardientes las voces que protestan,

los pechos que suspiran;

crearon armoniosas las manos que trabajan,

las mentes que se inspiran,

y unieron sus caricias perdidas en la bruma

mientras Dios se dormía.

 

Así nació la blanca acuarela del Ande

de belleza intocada;

así formó los surcos, al morir un septiembre

de diez y seis centurias:

deshojando mañanas, almacenando estrellas,

entre nombres y fechas...

y San Miguel de Ibarra, vistiéndose de iris

en torno a su garganta,

buscó de una alborada en perfecto desvelo

su desnudez de santa.

 

Vivió muchas auroras soñando en futuristas

espasmos de alegría,

su ventanal andino oyó la partitura

purísima del viento..

mas, una madrugada de un diez y seis de agosto

fatídico y oscuro,

hundiose en el abismo de su entraña materna

en desolado giro

¡oh! indómita Natura de silencio violeta,

por qué tu mano dura.

 

Y qué devino entonces...pedazos de techumbres,

crepúsculos de estío,

ojeras de tormenta reflejada en los cielos

con luceros sin brillo;

pero la sangre niña cromada de tristezas,

pendiente de un destino,

germinó en la epidermis del vientre desgarrado

con temblores de muerte

y, en lid procreativa desmoronó los días

que cambiaron tu suerte.

 

Y allí la tienen alba, y allí la tienen pura,

amasada con tino,

como pastel de novia, mezclada con azúcar,

con trigo, yema y vino;

renaciente pintura de engaste alabatrino,

perfumada de sauces,

alfombrada de pinos y mil amaneceres

de besos y suspiros,

serás el sortilegio volcado en dulce nácar

de arrullos y de trinos.

 

Aquí las buganvillas, los mirtos, los jazmines,

las rosas, las violetas;

allá los eucaliptos, los pastos, los trapiches,

los pájaros poetas;

en ti el sacudimiento del auroral gemido

de una campana abuela,

del calor de los nidos surcados de ladrillos

donde juegan rayuela;

a ti ciudad amable de platinadas almas

a la que todos vuelven.

 

Ibarra la que canta, Ibarra la que sueña

a través de sus hijos;

levanta tus valores ungidos de esperanzas

por Ante o por Mideros;

ciudad progenitora de Troya, de Vinueza,

Moncayo, Peñaherrera...

ciudad llena de encantos, de templos y callejas

de música y leyendas,

te encuentras en los óleos, tallados y esculturas

que te hicieron eterna.

 

Deja que me descubra para esculpir tu historia

en mi pupila virgen,

que se reflejen puras tus cúpulas sin nieve

de señorial estirpe,

que pulan armoniosas tu hermosura celeste

sobre tu geografía,

y que tu altiva frente aureolada de tules

cincelada de espumas...

sea tierna sonrisa en al rara convexa

de tus lagos azules.


Publicado por dignamada @ 10:40 AM
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