24 de mayo de 2009

Apareció en el alba rutilante y hermosa

a finales de siglo;

fue engendrada en la luz iridiscente y pura

de bello amanecer;

fue pulida con rayos de justicia y derecho,

de pensamiento libre,

par ser una estrella que ilumine la ruta

del siglo de las luces

y del enjambre bello de florecillas blancas

que luego han de crecer.

 

Su mirada expresiva, su porte femenino

la hicieron atractiva;

su delgada figura acentuó día a día

su gracia ene. andar;

blancura de querube destacó su cabello

de aurífera cascada

orlando primaveras, principios avanzados

y visiones fraternas

que enmarcaron su entrega en toda su existencia

haciéndola soñar.

 

Torbellino sin lucha de vivencias filiales

martillaron su infancia,

tratando de acallarla, de cercenar su mente

de calmar su inquietud

mas, todo fue motivo para escalar peldaños

para encontrar valores:

humanos, culturales, sembrados en su esencia,

pendientes de su voz,

y con ellos, segura, dirigió nuestra escuela

impregnada de amor.

 

No sería completo su caminar pausado

sin hacer experiencia,

tenía que encontrarse cara a cara en al vida

con el dolor social;

con mujeres que sufren, con niños que pululan

sin dirección precisa,

pero que hallaron eco en su ideal humano

consciente del deber,

y  plasmar en su obra sus dotes de maestra,

su temple se mujer.

 

Así cruzó rosario González de Murillo

en este siglo veinte,

con pensamientos nobles y ejemplo de trabajo

que han de fructificar;

ha sido siempre el faro cordial y permanente

incrustado en su ser.

Nuestro plantel se nutre, disfruta sin barreras

su cósmica presencia,

mientras su nombre vibra imponente y risueño

en cada amanecer.


Publicado por dignamada @ 10:37 AM
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