Al cumplirse 25 años de graduación de maestras
en el Manuela Cañizares 1963- 1988.
Partieron las golondrinas
de su nido de esperanza,
crecieron los madrigales
en cada rincón del alma,
abrieron sus alas blancas
al horizonte escarlata
y volaron los encantos
con la brisa de la tarde.
-¡No volverán!- ¿Quién lo dijo?
¿Quién habló de no esperarlas?
están aquí, regresaron,
con la misma ingenua gracia,
a compartir inquietudes
en la cita que anhelaron;
penas del alma volcando,
penas del alma riendo,
peas de amor suspirando,
penas de amor sonriendo.
Se fueron con el presagio
de notas, cantos y arpegios,
amando lo que se queda,
ansiando vivir viviendo;
fueron al alba, a la aurora,
a la noche, al infinito,
más de cien aves canoras
de paz a los cuatro vientos,
llevando en sus ilusiones
plegarias y sentimientos,
pidiendo guardar sus pasos
al sanedrín del recuerdo;
queriendo dar a su vida
cada arruga de su tiempo...
veintiocho años sintiendo
platear sus sienes por dentro.
¡No volverán! quien lo dijo,
pensó en las aves viajeras,
mas no en las niñas sinceras
que en el colegio aprendieron
a vivir con alegría
sus doradas primaveras;
de rama en rama se fueron
creciendo nidos , creciendo...
Muchas veces sollozaron,
otras tantas sonrieron,
caminos duros cruzaron
pero más fuertes se irguieron,
abriendo sus pensamientos
en veranos de silencio;
cantando sus soledades
cada minuto de invierno,
pero trazando armonías
en los caminos de un pueblo.
¿Quién se quedó en el recodo?
¿Quién no ha llegado al encuentro?
dos golondrinas cantoras,
dos banderas, dos estrellas
que dormitan en al bruma,
¡No volverán! ellas, ¡nunca!
porque emprendieron el vuelo
del que jamás se retorna,
pero que gozan del cielo,
Allí se unieron sus trinos
para cantar al Eterno,
allí posaron sus alas
impregnadas de silencio...
¿Sus nidos? ya se colgaron
en las ventanas del tiempo.
¡No volverán! es muy cierto
pero está aquí su recuerdo.
Haced hoy un recorrido
sin rubor ni compromiso,
mentirillas inocentes
envueltas en picardía,
risas por todo y por nada,
horas tristes y horas gratas,
señas, guiños, papelitos,
la lección nunca aprendida...
No había otros recursos,
ni medios, ni alternativas,
los silbos, la cita breve,
la moda, la golosina...
pero aprendieron a darle
un sentimiento de vida,
amor por las cosas bellas
que encuentran de día en día,
amor por la paz del mundo
y la niñez oprimida.
Las aves se han reunido;
no se irán sin el abrazo
que las ligó para siempre
hace veinticinco inviernos;
no se irán sin la promesa
de volver al nido amado
donde abrigaron sus almas
y prometieron regresos.
¡Qué importa el sol, la tormenta,
el plumaje y la distancia!
si han de hallar en la mirada
de golondrinas maestras,
el orgullo, la alegría
de haber formado bandadas
de libertad y justicia,
de verdad y sentimiento;
posando de rama en rama,
cantando de puerto en puerto;
pernas del alma volcando,
penas del alma riendo,
penas de amor suspirando,
penas de amor sonriendo.