24 de mayo de 2009

MARAVILLOSO QUITO

 

Se desgajó un pedazo de Universo

acunando en solsticios y silencios;

se perfiló un boscaje de latidos

enredado en suspiros y en lamentos;

apareció la brisa, las riveras,

un eco, un manantial en la pradera,

un sabor a esperanzas, a quimeras,

un coro de gorriones inmigrantes,

un mural de alboradas semejantes

y un lascivo temblor de aguas doncellas.

 

Muro de chilcas negras en la fronda,

entre musgos y almiares ondulantes,

grieta de tierra virgen olvidada

tendida bajo el céfiro viajero;

huiracchuros cantores, golondrinas,

nieve, perfume, tunas, chuquirguas,

shanshis, mortiños, colibríes, paja,

plácido encanto, enjalbegado estío,

preludio en DO mayor del viento, el río

y al final..., soledad núbil y fría.

 

Paraíso pujante de Quitumbe

de cara al esplendor de su futuro;

dueño del arco iris, la vendimia,

del nacer de las voces, la alegría;

creador de una casta, de una lengua

con haces de concéntricos deseos,

henchidos de placer y odres vacíos

que desposara el aura con los trinos,

que coronara el sol en los caminos

esmaltados de gloria por los siglos.

 

Desfile de promesas, guerras, bodas:

un pacto, una princesa, una esmeralda,

un dominio de amor confederado,

shiris, puruháes, coltas, pantzaleos,...

Cacha, toa, Hualcopo Duchicela,

amándose entre ñáchag y arroyuelos,

uniéndose en crepúsculos dorados,

procreando libres ñustas virginales

plañideras, exóticas vestales

con lenguaje de sílfides y estrellas.

............................

 

La borla carmesí transforma al reino,

la vida, las costumbres, la bonanza;

Humiña se adormece complacida,

se engarza a Huaina Cápac, se somete

a la espléndida alfombra de festejos,

al trozo de horizonte niño y viejo

que recoge las lluvias vagabundas

orladas de constantes nieves mudas

con enigmas de Eurídices desnudas

entre follajes de tzímbalos y pencas.

 

Peldaños de ternura en los palacios,

rocosa melodía en los apriscos,

resurrección de cantos y de gritos,

clamor del vientre cósmico en espera,

del Señor de Señores, del ungido

por el candente dios de los confines;

y, en rito vesperal, la madre Luna,

bajo el cóncavo tul del Inti Rami

entre quipus, amautas, chasquis, guarmis,

se eleva de Atahualpa su estatura.

 

Oleaje de ambiciones en la noche

salpicada de luces en tormenta;

torbellino de odios y de amores

en la danza callada de los sueños;

sangre, conquista, el crimen fratricida,

suyo el Tahuantín, el imperio, suyo;

pronto el destino, corta la existencia,

espejismo de dicha solamente

en las manos crispadas de sus gente

y en sus ojos mojados de amargura.

 

Naufragio de palabras en la arena

teñidas de nostalgia y pesimismo,

cansancio de raíces en las venas

hinchadas de coraje y de impotencia;

primigenio dolor en los latidos

del Inca Rey que muere por ser eso,

sin lucha, sin victoria, sin derrota.

En tanto Rumiñahui, fuerte, arisco,

hace vibrar de fe al monte, al risco

en la pira espectral del alma quitu.

 

******************

 

Trueno brutal de látigos dispersos

en la siembra de raptos incompletos;

constelación de besos atrofiados

en el ombligo indígena del alba;

prolífero vivac de cicatrices

al nocturnal coito de la raza

que nace, que vive, que florece,

hilvanado jazmines diariamente,

alargando las manos de repente

para llenarlas solo de migajas.

 

Allí el centauro, el arcabuz, la barba,

los cañones, la Biblia, al armadura,

allí, codicia, imprecación, lascivia ,

cadenas, hierro, inquisición, conquista,

acá, la sumisión, esfuerzo, duda,

senos, pezones, vientres, muslos, pubis,

chigüiles, jora, chaguarmishqui, caña,

esponsal de Quitumbe con España

y embarazo de santos y patriotas.

 

Vistiéronse de brisa las montañas,

Cruz Loma, el Itchimbía, el Panecillo,

perdíase el Machángara en la bruma,

tomábanse del talle las praderas,

uníase el ocaso a la alborada...

y en las alas innúmeras del tiempo

se levantaron templos, campanarios,

se modelaron cúpulas doradas,

se pintaron imágenes sagradas

y se esculpieron Cristos y calvarios.

 

Litoral de cisternas carcomidas

por las ambición, el ansia, la lujuria;

despojos, atropellos, hurtos, hambre

en los umbrales de la adversa suerte;

oleaje de protestas congeladas

en los labios, los puños, las gargantas;

estancos desbordantes, alcabalas...,

conjunto de paréntesis salvajes,

en los campos, las minas, los obrajes

y en la vertiente helada de la vida.

 

Novilunio, el Yavirac respira

tumultos heredados de llovizna;

los sixes armonizan el arpegio

monótono de sapos y de grillos;

marca el ritmo la oshota, la chicharra

aletea en las cuerdas del silencio

y, en el Cundur Huachana, Guagua y Rucu,

viejo nido de cóndores ya muertos

se preparan suavísimos conciertos

de paz, de libertad, de independencia.

 

Entonces la raíz se vuelve garra,

la mazorca embrionaria se desgrana,

su germen libertario se dilata,

los ojos del temor se despedazan,

la sinfónica lucha se enternece

y cada pecho criollo se convierte

en trinchera, cañón, cuartel. hoguera,

donde el rebelde lanza el primer grito

que encuentra más allá del infinito,

la faz de Dios, poblada de sonrisas.

 

Grito triunfal de rebelión primera

que inflamaste la llacta, el huasipungo,

flama perenne de bravura quichua,

que forjó la nación, la patria india

de Gaspar de Villarroel y Daquilema,

Mariana de Jesús, Píntag, Espejo,

del Padre Almeida, de Gonzáles Suárez,

Manuela Sáez, la que amó a Bolívar,

de incalculables lienzos de Goríbar,

de albazos, cachullapis y leyendas.

 

Irguiose la peineta castellana

de las arrugas míticas del Ande;

tocose campanarios y trompetas

en iglesias, fortines y plazuelas;

se guardaron reliquias, obras de arte

en monasterios, nichos y capillas

y en el velo lunar de la callejas

brilló la luz de libertad primera

como fulgido haz de primavera

engastado en las cúpulas de América.

 

**********************

De pie ciudad de Quito, la cristiana

la octava maravilla de la esfera;

de pie la noble, la leal, la grande,

la escogida, la fiel, la generosa,

cáliz del arrebol, cuna del trigo,

suspendida al calor del chaupi punlla;

arista de Pampite y Caspicara,

antesala imperial, trono del cielo

donde palpita el corazón del pueblo

entre pasillos, arpas y vihuelas.

 

Así te modelaron tus artistas,

científicos, poetas y maestros;

así te cincelaron la cintura,

hija del sol, aliada con las nubes;

un Miguel de Santiago, Juan el Greco,

Guayasamín, Mejía y Espín Yépez

te hicieron nido de fervor y lumbre

en donde se ha fraguado desde siempre,

con la sangre de Agosto, fuertemente,

la libertad del hombre y de la idea.

 

Así creciole trenzas a la aurora

entre cemento, hierro y aluminio;

así creciole brazos al poniente

para trazar caminos de ventura;

así pulió su entraña el plenilunio

en la cimiente de la historia patria.

Y, entre los senos glaucos del Pichincha,

Pachacamac, tenaz, aún bruñía,

con el buril equinoccial del día

al patrimonio cultural del mundo.

 

Quito triunfal, belleza multiforme,

entraña milenaria de temblores,

haz brotar de tu vientre nuevo trigo,

nutre las almas, determina, marcha,

perfílate, penetra, engendra, cuaja,

marca con celo el provenir del hombre;

permanece en la faz de tu alegría;

busca en la luz la tiara de tu gloria

que más allá del ser y de la historia

levitará la magia de tu nombre.


Publicado por dignamada @ 10:22 AM
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