Con el aura de Dios en la frente
avancemos sin miedo al futuro,
recojamos el fruto maduro
que el Verbo hecho carne hizo luz
En el surco del alma sembremos
la semilla de paz creadora,
que florezca el fulgor de la aurora
con esfuerzo de amor y virtud.
Y mañana, cuando haya crecido
en la gracia de Dios nuestra vida,
estará para siempre encendida
la palabra inmortal de Jesús.
Gracias padre por darnos la escuela
que el estudio consciente procura
y descubre en la ciencia y cultura
testimonios de tu creación.
El trabajo es el pan cotidiano
el deber y justicia tu herencia
y en la patria regamos la esencia
de tu amor entregado en la cruz.